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¿Qué cenan en Navidad los pueblos eslavos?

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Su versión clásica, apanada o como milanesa, con ensalada rusa (cada familia prepara su receta especial)

Praga – Si usted viaja por Europa Central en época de Navidad conocerá las mágicas tradiciones que convierten estos fríos y oscuros días de invierno en fiesta permanente de sueños y sorpresas. La primera de ellas es la comida. Aunque checos, polacos, húngaros y eslovacos son comedores de carne, en Navidad cenan pescado: carpa.

¿Cómo nació la costumbre de comer carpa?

Nadie sabe con certeza cuál es el origen de esta costumbre. En algunos libros de tradiciones eslavas dice que se come carpa en Navidad porque esta es una comida recomendada por la Biblia. Otros investigadores como el escritor Jiri Trunk, afirman que la carpa es el alimento que estuvo siempre al alcance del bolsillo del pueblo.

En su libro “Tradiciones de Bohemia” Trunk escribe que en el siglo XIV aparecieron los primeros embalses para la cría de la carpa. En la actualidad el embalse más antiguo en Chequia cuenta con 406 años y para el día de nochebuena se habrán vendido sólo en Praga, la capital, más de un millón de libras de carpa.

Los polacos prefieren la carpa frita o en gelatina y también comen la noche del 24 de diciembre arenque en vinagre y en aceite. En la mesa polaca de navidad, por pobre que sea, no puede faltar tampoco un buen plato de Borsh (caldo de remolacha), empanadillas de zetas, col cocida, compota de ciruelas secas y pastel de miel y semillas de amapola.

Este último dulce, llamado vanocka, también es obligatorio en la nochebuena húngara, checa y eslovaca donde igualmente habrá carpa (casi siempre frita), col con zetas, la ensalada de patatas con mayonesa, las salchichas blancas de Moravia y la sopa de pescado. Todos beben esa noche hasta caerse borrachos menos los polacos, quienes por ser más religiosos respetan la noche que consideran sagrada.

Carpa, no es un pez cualquiera

La carpa es un pez de agua dulce que en Europa Central se hace presente en la cena de Navidad (Foto de Alexas_Fotos – Pixabay)

La carpa de navidad no es un pez cualquiera y alrededor del bigotudo y gordo animalito se desarrolla todo un ritual. Un síntoma clarísimo de que se acerca la navidad es la aparición en las principales plazas y mercados de Praga, Bratislava, Varsovia y Budapest de enormes tanques de plástico donde los comerciantes depositan los animales vivos para que la gente los pueda escoger.

La tradición exige que la carpa se compre viva y se lleve a la casa donde se coloca en la tina o bañera, a falta de un lugar más apropiado. Por regla general los niños dan un nombre a la carpa (Ferda o Matej) en dependencia de si estiman que es macho o hembra y juegan con ella hasta el momento de llevarla a la sartén, cuando los niños deben pedir al padre que libere a la carpa y este se opondrá, lo que quiere decir, según las costumbres, la lucha del hombre por la subsistencia. Las escamas de la carpa de navidad suelen guardarse en el monedero como amuleto porque la gente cree que atraerá dinero para la carpa del ańo que viene.

En Polonia, la cena del 24 es triste

En Polonia la cena del 24 es una noche triste, pesimista, porque no está el salvador en la tierra. Aquí sorprende que, en vez de esperar la llegada del Mesías con alegría, como en occidente, los polacos cantan villancicos muy tristes.

Le pregunté a un amigo cuál era el origen de esta actitud y me respondió: “Son dos formas de ver el mundo, es una forma de sufrir por el pasado en vez de disfrutar el futuro, es una forma específica de ser de los eslavos”.

En diciembre también se pone el árbol de Navidad y el día 24 no viene Santa Claus. Quien trae los regalos es el Niño Jesús, así que desde temprano la habitación donde se ha colocado el árbol debe estar cerrada “para que el niño Jesús (Jeziske) venga con los regalos”. Antes de la cena los padres visitan el árbol “para ver si ya Jeziske vino” y aprovechan la ocasión para colocar los objetos de navidad que recibirá toda la familia.

En Hungría, el árbol navideño se decora con bombones

En Hungría el árbol de Navidad se decora con “bombones de salón” que son una especie de caramelos rellenos con gelatina y cubiertos por chocolate y envueltos en papel plateado. No se comerán hasta el día de ańo nuevo.

En la Rep. Checa y en Eslovaquia en el árbol de Navidad también se pueden colgar galleticas y golosinas hechas en casa y algunas personas fabrican las galletas en forma de figuras del nacimiento, que se comerán también el día de San Silvestre.

El 25 de diciembre, llamado aquí “Bozi Hod” (banquete de Dios) se come pavo, ganso y ensalada. Se bebe, se canta, se mira la TV, se hacen visitas y los abuelos vuelven a narrar a los pequeños los cuentos de hadas tradicionales de Navidad, en los cuales por lo general los reyes son mudos y los payasos inteligentes. Una manera que tiene el pueblo eslavo de reírse de los poderosos.