Inicio Noticias Estampas de Navidad desde Praga

Estampas de Navidad desde Praga

250
0
-Anuncio-

Praga – En Praga, la palabra Navidad es mágica. Transforma a los checos, por lo general personas introvertidas, flemáticas y bastante desconfiadas en individuos risueños, parlanchines y amistosos. Por ejemplo, ayer mi vecina me preguntó si me gustaban los dulces checos de navidad. Y, como le dije que sí, me regaló una bandeja llena de galletitas y pasteles hechos por ella “para que los pruebes”.

Y yo me quedé feliz porque es la primera vez que nos hablamos de tú y eso que vivo aquí desde hace muchos años. Es que las amas de casa checas “disfrutan” en esta época del año su reinado hogareño. Pues la Navidad para ellas es la fiesta de la familia. Ateos en su mayoría y poco dados a visitar las Iglesias, la Navidad es una tradición inviolable. Y si alguno falta en esos días es que o está trabajando, en el hospital o en la guerra, no hay otra disculpa. Las mujeres de la casa en estos días se afanan en la limpieza. Es el momento de lavar las cortinas, sacudir las alfombras, limpiar las ventanas y sacar la vajilla.

Los hombres colaboran atendiendo a los niños y haciendo las compras, que son muchas. Un médico que vive en mi edificio me dijo también ayer: “tengo que ocuparme del perro, mi mujer tiene mucho trabajo, viene toda la familia para Navidad” (hijos y nietos). Aquí se le da mucha importancia al adorno de la casa. Además de limpiar la casa ésta es un hervidero de preparativos. La confección de dulces y galletas empieza desde una semana antes. Por supuesto el árbol de navidad no puede faltar. En algunas casas cuelgan de él dulces y chocolates para consumir en los días de fiesta y en la puerta hay que poner ramas de muérdago. Debajo de las cuales hay que besarse para tener suerte.

En los días previos a la nochebuena se arma el visiteo. La costumbre es visitar a los amigos y llevarles pequeños regalitos o una botella de vino o de aguardiente de ciruelas. Las bajas temperaturas son la excusa que más se utiliza para beber una copa con todo el que llega. En estos casos la etiqueta del ama de casa checa es poner en la mesa comida y bebida aunque la gente diga que no quiere nada.

Frutos secos, ensaladilla rusa y sobre todo embutidos de todo tipo y sabores sin olvidar los dulces caseros. El que más me gusta es la “baboska” una panetela dulce redonda con un hueco en el medio que se puede hacer de chocolate, de frutas, de vainilla o de lo que uno quiera. Se toma con té o café y es para terminar la visita.

Por suerte para los extranjeros, todo esto se vende ya hecho y listo para consumir en muchas tiendas y la gente joven también está adquiriendo la costumbre de comprar los manjares pre-elaborados para poder sentarse en la tele a ver las interminables películas de príncipes y princesas. De las que hablaremos en otra oportunidad.