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Muere Dažbog y empieza el invierno

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Ha muerto Dažbog, el Dios Sol y empieza el invierno, pero, mañana volverá... muy joven, débil... pero es el augurio que la primavera se hará presente
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Praga (citarny.cz) – Hoy es el momento en que, para la mitología eslava antigua, la noche del 21 al 22 de diciembre, muere el Dios Sol, Dažbog, hijo de Svarog, con lo cual la cantidad de luz en el día es la más corta de todo el año. Es el solsticio de invierno, que los pueblos eslavos han celebrado con diferentes tipos de rituales, con ayuno, con noches de vigilia, para conseguir tranquilizar y satisfacer a los Dioses. Para alcanzar, el año que viene, una cosecha abundantes y períodos en paz.

            Es decir que cuando hoy el Sol se perdió en el horizonte, murió. Dažbog murió y empieza la época de la oscuridad y su poder. El Invierno ha triunfado sobre el Verano. Es el período del descanso, el Gobierno de Morana. Sólo que nada es estático, todo es fluído y en esta misma noche Svarog hará nacer, una vez más, a Dažbog.

            Así que cuando mañana domingo veamos una vez más la luz del Sol, veremos al Dažbog renacido. Esa es la prueba que después del invierno vendrá la primavera y que todo volverá a florecer. En este período Dažbog Svarožic estará aún muy débil y el Invierno seguirá mandando. Sólo que no por mucho tiempo.

es tiempo de descansar, de recuperar fuerzas, en pocos meses la Luz regresará
por sus fueros. Vemos el río Berounka

La visión eslava

La creencia eslava dice que Svarožic se transformará en el joven Jarovít (jaro es primavera y vít viene de dar la bienvenida). Él derrotará a Morana (el invierno) y su frío gobierno. Dažbog, Dios del Sol, nos entrega lo que necesitamos para vivir. Nos otorga el calor y la luz así como la alegría, todo nos toca con sus rayos. Sólo esa mezcla hace posible que las plantas se despierten y obtengamos buenas cosechas.

Imagen de Dažbog, el Dios del Sol para los eslavos (Wikipedia)

            Esta creencia y tradición eslava antigua se unió con las costumbres del cristianimso, alrededor del Siglo III, cuando Auerliano era emperador romano. Él festejeba el “Nacimiento del Sol”. Alrededor del año 300 de nuestra era la ya existente Iglesia Cristiana fusionó las tradiciones paganas locales con el nacimiento de Jesús, el 25 de diciembre.

            En el Siglo V, la llamada “Pascua de Navidad” ya era una festividad importante, al punto que marcaba el inicio del año litúrgico. En el año 529, el emperador Justiniano prohibió que se trabajara en ese día. Y fue en el Concilio de Agde, año 506, que se ordenó a los cristianos el ir a la santa comunión. Y el Concilio de Tour (567), estableció el período festivo de 12 días desde la Pascua de Navidad hasta el Día de los Tres Reyes.

En Europa Central

La historia del cristianismo en Europa tiene sus altas y sus bajas. Y las adaptaciones de la tradición cristiana tomó su tiempo y formas. Incluso llegó a prohibirse la santa misa (Siglo XVI), así coo los festejos navideños. Había guardianes municipales que controlaban el cumplimiento de esa prohibición.

            Europa Central sufre la cruda Guerra de los XXX Años, que devuelve, también con violencia, a la Iglesia Católica al poder. Y con ella la santa misa y la Navidad. Los protestantes son expulsados y no quedó más que adaptarse. Ya desde el Siglo XVI la población de las tierras checas llamaba a la Navidad “Kristmen” ó “Kristinde” (en Silesia). Lo que viene de “Krist”: Cristo y “kinde”: niño.

            En la parte Morava se lo llamaba “Štědroň”, que viene de “ser generoso”. Esto luego derivó en la figura del Niño Jesús dador de regalos, ó Ježíšek. Por estos lados ni Santa Claus ni Papá Noel ni Los Reyes Magos tienen la tarea de entregar presentes. En ocasiones, en vez de “Ježíšek” también se lo llamaba “Paňátko”, palabra compuesta que quiere decir el Hijo de la Virgen.

            Luego vendrá la tradición de los nacimientos, de los “Betlém” en checo. Esto es algo que empieza en los hogares y a partir del año 1562 incluso en las Iglesias. Fueron los jesuitas quienes armaron el primer pesebre, a tamaño natural y en una iglesia de Praga. Pero, esto será otra historia…

¡Feliz Navidad! Desde territorio palestino