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jueves, abril 25, 2024

Duka: “Lo peor es la muerte por espanto. Es necesario preservar el orden diario”

Praga – Para el cardenal checo Domink Duka la crisis del coronavirus no es un castigo divino; pero, lo que si nos hace es ponernos a pensar sobre lo que es la responsabilidad. “De cara ante lo que pasamos debemos admitir que muchas de las cosas las provocamos nosotros solos cuando quisimos darle un giro al orden natural de Dios. Esto lo dicen no sólo los teólogos, sino incluso los políticos e incluso la muchacha sueca”, dice Duka en una amplia entrevista con el diario “Gaceta Popular” del sábado anterior.

            E insiste: “Más que un castigo divino deberíamos buscar la falla en nosotros mismos y, antes que nada deberíamos, como Humanidad, responder honradamente si, acaso, en el último tiempo no nos hemos dedicado, exageradamente, a perseguir el bienestar y el dinero a desmedro de la naturaleza y nuestros lazos diarios”. Observa cómo la Nación, en momentos difíciles se ha juntado y le agrada la mayor participación de los religiosos. “Estoy muy entusiasmado por la serie de religiosos, quienes, voluntariamente han ido a los hospitales, para los servicios religiosos hospitalarios, para lo cual hay mucho interés”, agrega. E incluso destaca lo inventivo que han sido algunos, como los jesuitas de San Ignacio, “quienes se han dividido en tres grupos que no comunican entre ellos y esos grupos van a los hospitales”.

            El diario hizo la entrevista por vía electrónica y le preguntan al primado checo cómo es su día en cuarentena. Incluso le preguntan si en esta separación del mundo él no está un poco como Cristo cuando se aislaba para poder comunicar con su Padre. “Si bien no tengo contacto con el exterior, las cosas siguen por sus cauces normales. Me levanto después de las seis y a las 7:15 hago la misa de la mañana para luego ir a la oficina. Ya no tengo las visitas ni los actos oficiales que vienen por el cargo, así que puedo tener tiempo para leer y poner a punto lo burocrático de nuestra oficina, así que esto puedo ser positivo”, responde el cardenal. Por cierto, ¿el cardenal en cuarentena? Sí, desde la semana anterior debido a que se reunió con el obispo Karel Herbst, quien dio positivo en la prueba para la covid-19.

            Incluso recuerda que durante el comunismo pasó no sólo encarcelado sino en aislamiento. De hecho, en dos ocasiones, una por haberse puesto a estudiar, solo, castellano. Lo acusaron de haberse robado los libros de aprendizaje cuando se los prestó Jiří Dienstbier. Pero, destaca que las cuarentenas son diferentes, en el comunismo no podía contactar a nadie, la cuarentena actual lo permite darle un cambio a su trabajo. Y más le recuerda al internamiento que los comunistas le impusieron al cardenal Beran, cuando pasó en Mukařov y en Paběnice.

            Revela que comunica con los demás obispos y colaboradores por vía telefónica o por correo electrónico. Hay algunos colaboradores que viven cerca del Palacio Arzobispal, así que se saludan desde la ventana.

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