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Envejecen los checos, faltarán puestos en los ancianatos

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Es un hecho: los checos envejecen y faltarán puestos en los ancianatos. En este momento la Rep. Checa hay alrededor de 2,2 millones de personas mayores de 65 años. Y según los especialistas, para el año 2050, ese grupo aumentará en al menos 1 millón de personas. Lo que hará que en los servicios sociales falten 27,6 mil camas. Corregir esa condición demanda, por lo menos, 70 millardos de coronas. Es lo que se desprende del análisis que realizó la sociedad EY para la Asociación de Proveedores de Servicios Sociales (APSS, por sus siglas en checo).

“La cantidad de ancianos aumenta, la cantidad de alojamientos en los servicios sociales, por el contrario, baja ligeramente”, comentó Romana Smentánková, directora del equipo EY que procesó el amplio análisis. Esto incluso confirma los datos de la Oficina Checa de Estadísticas, según la cual, en el 2010, en los ancianatos hubo 37,8 mil camas y para el 2019 quedaban sólo 36,9 mil. Esto implica una pérdida de 900 camas. Las cifras del 2019 son las más actuales que se poseen. Smetánková alerta que, durante los últimos diez años, la cantidad de plazas en las residencias de ancianos y minusválidos ha bajado en 2 mil puestos.

Y también faltará personal

EY no es la única institución que llama la atención acerca de que los checos envejecen y sobre la falta de puestos en los ancianatos. También alerta ante la falta de personal para atender a esa población. Hace ya dos años Ladislav Průša, demógrafo, publicó el artículo en la revista “Demografie”: “Quién garantizará la atención de nuestros ancianos”.

En ese artículo alerta el especialista que para el año 2035 crecerá en más del 50 por ciento la cantidad de beneficiarios de una atención. Es decir las personas que no pueden atenderse a si mismas, sea de manera parcial o total. “Por lo que ya desde ahora es evidente que las capacidades existentes para cada tipo de servicio social no serán suficientes para los años que vendrán. Es necesario incrementar en como 50 mil la cantidad de personas que trabajan en las casas para los ancianos para el año 2035. En cada municipio con cobertura territorial ampliada será necesario construir espacio para 237 camas más, sólo para mantener la capacidad actual”, señala Průša.

Envejecen también los familiares

Según la directora ejecutiva de APSS, Alice Švehlové, las cifras mencionadas no han cambiado mucho: “La cantidad de empleados ha subido ligeramente, lo que tuvo que ver con el repunte en los recursos para sueldos en los servicios sociales”. Y aclara que, de ninguna manera, estamos antes un aumento que sea importante.

“Pero, si no se hace algo con esto, el efecto final en la atención a la gente mayor será totalmente fatal. Esto significa que la gente incapaz estará sola en casa y no habrá quien las atienda por que sus hijos siguen yendo al trabajo”, comentó Švehlová. Además, subraya la realidad de las parejas actuales: donde las generación dejan la paternidad para más tarde. Con lo cual quedan enredados en dos frentes: deben cuidar a hijos pequeños pero también atender a sus padres envejecidos. Es un hecho demográfico. Lo que hace que terminen sin tener los recursos suficientes para poder quedarse en casa. Esto es algo que no va a cambiar.

“Lastimosamente incluso hay falta de personal para los servicios en el terreno y para la asistencia personal y muy en particular en las ciudades más pequeñas. En las ciudades aún hay una pequeña oportunidad para ingresar al anciano en un centro de cuidado diurno. En el interior, en el campo, la oportunidad es mínima.

Envejecimiento: Ayudarán las empresas privadas

Según el estudio de EY, la solución  sería incrementar la participación de empresas privadas que atiendan a las personas mayores. La mayoría de las camas ha ido disminuyendo durante mucho tiempo en los hogares de ancianos y en los hospitales de día, cuyo funcionamiento corre a cargo del sector público. Por el contrario, las capacidades en los servicios sociales operados por el sector privado se han expandido en los últimos años.

“Por ejemplo, considero que Finlandia es un modelo al que el sistema social checo podría acercarse”, dijo Magdalena Souček de EY. Según ella, las condiciones se establecen allí según la realidad del mercado. Las entidades públicas y privadas pueden participar en las licitaciones, bajo  las mismas condiciones, y los clientes tienen acceso a toda la información necesaria, incluida la evaluación de instituciones individuales, a través de aplicaciones y sitios web gratuitos. Según Švehlová, el escaso interés de las empresas privadas se debe a que no están incluidas en la red de servicios sociales y no tienen derecho a una subvención estatal, lo que encarece sus servicios. La inclusión en la red significa que el dispositivo debe cumplir con ciertos estándares, lo que también es positivo para las personas mayores.

“Y, por supuesto, el tema de que los checos envejecen y la falta de puestos en los ancianatos se ve influido por los límites de pago que deben cumplir los particulares”, agregó. Al mismo tiempo, según Švehlová, hay personas interesadas en instalaciones no estatales que podrían pagar los servicios de instalaciones privadas. Esto lo haría más fácil incluso para los menos ricos.