Praga – El gobernador del Banco Nacional Checo, Jiří Rusnok, criticó la decisión del primer ministro checo de abolir el llamado salario «súperbruto», reduciendo así el impuesto sobre la renta para los grupos de ingresos más bajos o medios.
Rusnok dijo en la Televisión Checa que la reforma fiscal le costará al estado 74.000 millones de coronas. También Rusnok dijo que la medida es inoportuna e imprudente. Agregó que el Gobierno debería centrarse en mitigar los efectos de la crisis del coronavirus.
La propuesta, que fue aprobada el viernes, reducirá el cobro del impuesto sobre la renta del actual 20 por ciento al 15 por ciento para los grupos de ingresos bajos y medios. Las personas con ingresos superiores a las 139 mil coronas al mes pagarían un impuesto del 23 por ciento.
El gobierno dice que la reforma fiscal impulsará el gasto de los consumidores y ayudará a reactivar la economía después del coronavirus. El salario súperbruto, que ha sido la base para calcular el impuesto sobre la renta de los empleados desde 2008, es la suma del salario bruto del empleado más las aportaciones que hace el empleador al seguro social y de salud por ese trabajador.



