El Ayuntamiento de Praga retira este lunes las primeras cuatro estatuas del famoso reloj medieval para someterlas a restauración profesional. Los trabajos, presupuestados en 367.000 coronas, se prolongarán hasta el otoño.
La Plaza de la Ciudad Vieja amanece distinta. Esta mañana, por primera vez en años, el Reloj Astronómico de Praga —el Orloj, ese mecanismo de 615 años que sigue midiendo el tiempo con la precisión obstinada de lo que fue construido para durar— ha comenzado a desprenderse de sus figuras de madera. No es una avería. Es mantenimiento. Pero la imagen inquieta igualmente.
Los restauradores han retirado este lunes las cuatro primeras estatuas de la fila inferior: el Filósofo, el Arcángel Miguel, el Astrónomo y el Cronista. Cuatro guardianes silenciosos que llevan décadas expuestos a la lluvia, el sol y la radiación ultravioleta que corroe la madera con más eficacia que cualquier vandalismo. Ahora van al taller. El reloj ha permanecido cerrado durante varias horas para facilitar la operación, y se prevén otros dos cierres puntuales antes de que concluyan los trabajos.
Una intervención de mantenimiento, no de emergencia
El Ayuntamiento de Praga ha adjudicado la restauración por 367.000 coronas —impuestos no incluidos— al escultor académico Jiří Matějíček y la restauradora académica Darina Smetánková. El encargo es claro: desmontar, transportar, restaurar, remontar y verificar el funcionamiento. Primero las cuatro estatuas fijas. Después, una vez devueltas a su posición, las cuatro figuras móviles de la fila superior.
Se prevé que todas las piezas regresen en octubre, a tiempo para el frío de la temporada alta de otoño.
Las estatuas de madera del Reloj Astronómico de Praga son vulnerables por diseño: están a la intemperie, en una fachada gótica que data de 1364, expuestas a condiciones que ningún taller de restauración puede reproducir. El deterioro es inevitable. El mantenimiento regular, una obligación que el municipio asume con esta intervención.
Un reloj que ya conoce el taller
No es la primera vez que el Orloj para. En 2018, la restauración más profunda desde la posguerra devolvió al mecanismo su sistema de cadenas y piñones original del siglo XV, sustituyendo las transmisiones eléctricas instaladas durante el siglo XX. Aquella intervención, reinaugurada el 28 de septiembre de 2018 —día de San Venceslao—, generó polémica cuando se comprobó que el restaurador había alterado levemente los rasgos de algunas figuras. Las asociaciones de patrimonio protestaron. El debate sobre qué significa «restaurar» sin traicionar lo original sigue abierto.
Antes, en 1945, las tropas alemanas en retirada incendiaron el Ayuntamiento durante el Levantamiento de Praga. El reloj quedó destruido. Las figuras actuales son, en su mayoría, obra de posguerra. Los turistas que fotografían el desfile de los apóstoles cada hora en punto, entre las 9:00 y las 21:00, contemplan piezas con apenas ocho décadas de historia, aunque el mecanismo que las mueve lleve más de seis siglos funcionando. Así funcionan las leyendas de Praga: se superponen a la realidad sin anularla.
El turismo, sin sobresaltos
El Orloj seguirá funcionando durante los trabajos. El espectáculo horario no se interrumpe. Quien llegue esta semana a la plaza encontrará el reloj en marcha, aunque con huecos visibles donde antes había madera pintada. Para quienes reserven tours en Praga en los próximos meses, el itinerario por la Ciudad Vieja no pierde su ancla principal: el mecanismo sigue ahí, midiendo el tiempo con la misma indiferencia de siempre.
Las estatuas volverán en otoño. El Orloj, como de costumbre, no esperará.
Datos prácticos
📍 Staroměstské náměstí 1, Praga 1
🕘 Espectáculo horario: 9:00 – 21:00 h (cada hora en punto)
⚠️ Cierres puntuales previstos durante la retirada e instalación de estatuas (mayo y otoño 2026)
💰 Ver el reloj desde la plaza: gratuito. Acceso a la Torre del Ayuntamiento: entrada de pago
🚇 Metro línea A, parada Staroměstská (7 min. a pie)
🔨 Fin previsto de los trabajos: octubre 2026



