Verdad y mitos de la Operación Antropoide

Tras mas de 80 años del atentado contra Reinhard Heydrich, historiadores checos desmontan las versiones que el cine y un colaborador de la policía comunista instalaron como verdad. La operación fue diferente. La batalla final, también.


El 27 de mayo de 1942, poco después de las 10:30 de la mañana, un Mercedes redujo la velocidad en una curva pronunciada de la calle Kirchmayerova, en el barrio de Holešovičky. Lo que ocurrió en los siguientes segundos cambió el curso de la ocupación nazi en Bohemia y Moravia. Y también, durante décadas, fue contado de forma incorrecta.

El asesinato de Reinhard Heydrich —protector del Reich en funciones, uno de los arquitectos del Holocausto— es el episodio más estudiado de la resistencia checoslovaca. Y sin embargo, persisten versiones falsas que mezclan invenciones cinematográficas con mentiras deliberadas de posguerra. Desmontarlas no resta heroísmo a quienes participaron. Al contrario: la verdad es más compleja y más interesante que el mito.

Lo que ocurrió en la curva

Según el historiador Eduard Stehlík, Josef Gabčík esperaba en la acera, no en el centro de la calzada. Cuando el Mercedes de Heydrich redujo la velocidad, Gabčík sacó una subametralladora Sten que llevaba oculta bajo el abrigo e intentó disparar. El arma falló: un cartucho se atascó en el mecanismo.

En ese momento, Heydrich cometió el error que le costaría la vida. En lugar de ordenar a su conductor, Johannes Klein, que acelerara y se alejara, ordenó detener el coche. Quería enfrentarse personalmente al atacante. Fue entonces cuando la bomba lanzada por Jan Kubiš alcanzó el vehículo.

La imagen que la mayoría conoce —Gabčík plantado en medio de la carretera, interceptando el coche de frente— es una invención cinematográfica. «Si Gabčík actuara de tal manera que se interpusiera en el camino de un coche con una ametralladora, estaría incitando al conductor a acelerar y atropellarlo», explicó Stehlík. «Por el contrario, si disparara desde la acera, prácticamente tendría el coche de Heydrich en la mira lateral todo el tiempo.»

La escena fue reconocida como una distorsión por su propio creador. El director Jiří Sequens, responsable de la influyente película Atentát de 1964, se lo admitió años después al investigador Jaroslav Čvančara: «Sé que no fue así, que es una tontería. Pero necesitaba cambiar la escena principal para que la cámara la viera mejor.»

La bomba no era un plan B

Una de las falsedades más extendidas es que Kubiš lanzó la bomba como solución de emergencia ante el fallo del arma de Gabčík. La realidad es distinta: la bomba —una granada antitanque británica modificada, modelo vz. 73 Mk. 1— era el arma principal del plan desde el principio. Kubiš llevaba dos en su maletín.

El mecanismo de activación lo confirma: para lanzarla, Kubiš tenía que haber desenroscado previamente la tapa de baquelita y sujetar con firmeza el cable interior. No era una granada que se pudiera activar en un segundo como respuesta improvisada. «La bomba de Kubiš era el arma principal que debía inmovilizar el coche y eliminar a la tripulación», señaló Stehlík. «Gabčík debía asegurar el éxito de la operación disparando desde la acera.»

El tercer hombre que probablemente no estuvo allí

Otra leyenda sitúa al paracaidista Josef Valčík en la curva de Holešovičky, haciendo señales con un espejo para advertir a Gabčík y Kubiš de la llegada del Mercedes. Stehlík considera improbable que los responsables de la operación hubieran involucrado a un agente que en ese momento ya figuraba en carteles de búsqueda de la Gestapo. Los informes alemanes posteriores al atentado solo mencionan a dos perpetradores. El primer informe, redactado el mismo día, habló de un «tercer perpetrador», pero también atribuía el ataque a un ciclista armado con un revólver. «Ni otros documentos de la Gestapo ni los testimonios de la posguerra mencionan en absoluto la participación de un tercer hombre en el lugar del asesinato», señaló el archivero Vojtěch Šustek.

El hombre que fabricó leyendas

No todas las versiones falsas sobre la Operación Antropoide nacieron en un estudio de cine. Ladislav Vaněk, miembro de las estructuras de resistencia de Sokol, fue arrestado por la Gestapo y habló extensamente sin que nadie le obligara. Después de la guerra colaboró con la policía política comunista StB y pasó décadas construyendo una versión cada vez más elaborada —y cada vez menos veraz— de los hechos.

En sus últimas versiones, Vaněk situó en la curva de Holešovičky, además de Gabčík y Kubiš, a Valčík, a los paracaidistas Adolf Opálka y Jaroslav Švarec, y al propio Vaněk, desplazado en silla de ruedas con un arma oculta bajo una manta. «Si creyéramos la descripción de Vaněk, podríamos decir que en el momento del ataque había tantos miembros de la resistencia en esa curva que quizás ni siquiera el coche de Heydrich podría haber pasado», resumió Stehlík.

Vaněk también difundió la tesis de que el atentado fue inútil porque Heydrich iba a ser trasladado pronto a Francia, donde nunca regresaría al protectorado. «Todo eran invenciones de Vaněk», concluyó Stehlík. El objetivo de esa narrativa era denigrar a la resistencia occidental no comunista y justificar la postura del régimen que minimizó durante décadas la operación.

La batalla de la iglesia no fue lo que muestran las películas

El 18 de junio de 1942, después de que Karel Čurda se entregara voluntariamente a la Gestapo y condujera a los alemanes hasta los colaboradores de los paracaidistas, comenzó el asalto a la iglesia ortodoxa de los Santos Cirilo y Metodio en la calle Resslova. Siete hombres —Gabčík, Kubiš, Valčík, Opálka, Bublík, Švarc y Hrubý— resistieron durante siete horas.

Las versiones cinematográficas, incluida la película estadounidense Anthropoid de 2016, muestran a los paracaidistas disparando con subfusiles Sten y ametralladoras ligeras sobre un suelo cubierto de cadáveres alemanes. La realidad fue diferente. Los siete hombres contaban con diez pistolas, un revólver, munición muy limitada, unas pocas bombas del mismo tipo que se usó en el atentado y probablemente algunos cócteles Molotov.

Y el resultado del tiroteo con las fuerzas alemanas —que los superaban en número de forma aplastante— fue este: ningún soldado alemán murió. Varios resultaron levemente heridos. El primero, Kurt Kahlo, miembro de la Gestapo, recibió un disparo en el pulgar al intentar subir la escalera que conducía al coro. Otro soldado fue alcanzado en el casco. Dos más resultaron heridos en los intentos de penetrar en la cripta.

Que siete hombres armados con pistolas mantuvieran a raya durante horas a centenares de soldados de las SS no necesita adornos. La valentía de los paracaidistas no requiere cadáveres inventados para ser extraordinaria.


Quien quiera recorrer los escenarios reales de la Operación Antropoide —la curva de Holešovičky, la iglesia de la calle Resslova, el memorial en la cripta— puede hacerlo con un tour de Nazismo en Praga durante la Segunda Guerra Mundial que sitúa cada lugar en su contexto histórico preciso, sin las distorsiones que el cine y la propaganda comunista instalaron durante décadas.

La historia real es suficientemente poderosa. No necesita mejoras.


Para saber más y visitar los lugares

📍 Lugar del atentado: calle Kirchmayerova, barrio de Holešovičky, Praga 8

⛪ Iglesia de los Santos Cirilo y Metodio: Resslova 9a, Praga 2 · Memorial en la cripta · Entrada de pago

🏛️ Museo Nacional del Memorial de Heydrichiáda: exposición permanente en la cripta

📅 Fecha del atentado: 27 de mayo de 1942

📅 Batalla de la iglesia: 18 de junio de 1942

🎬 Películas de referencia: Atentát (1964, Jiří Sequens) · Anthropoid (2016, Sean Ellis)

⚠️ Ambas contienen inexactitudes históricas documentadas

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