El 29 de agosto de 1906, las autoridades austrohúngaras aprobaron los estatutos de la asociación que dio origen al Museo Judío de Praga. Ciento veinte años después, es una de las instituciones más importantes de su tipo en el mundo.
Todo empezó con una demolición. A principios del siglo XX, Praga quería convertirse en el París de Oriente. El plan de renovación urbana contemplaba el derribo del barrio medieval de Josefov, el antiguo barrio judío. Con los edificios en mal estado desaparecían también sinagogas y objetos de siglos de historia.
Fue esa ola de demoliciones la que impulsó a un grupo de miembros de la comunidad judía de Praga a actuar. Liderados por el historiador Salomon Hugo Lieben, fundaron la Sociedad para el Establecimiento y Mantenimiento del Museo Judío de Praga. Sus estatutos, redactados en checo y alemán, fueron aprobados el 29 de agosto de 1906 por el Gobierno del Reino de Bohemia, máximo órgano de la administración estatal austrohúngara en el territorio checo.
Hoy, ese gesto de resistencia cultural se ha convertido en una institución que gestiona varios edificios singulares y cuyas colecciones de objetos judaicos se encuentran entre las más extensas del mundo.
Lo que guarda el museo
El complejo incluye la Sinagoga Vieja-Nueva, un edificio gótico del último tercio del siglo XIII y una de las sinagogas más antiguas de Europa en funcionamiento. La Sinagoga Maisel recorre la historia de los judíos en Bohemia y Moravia desde el siglo X hasta el XVIII. Por otro lado aa Sinagoga Española se centra en los siglos XIX y XX.
La Sinagoga Pinkas ocupa un lugar aparte. Desde 1960 funciona como monumento a las víctimas del Holocausto. Sus muros están cubiertos de nombres escritos a mano de judíos asesinados procedentes de Bohemia y Moravia. La exposición incluye además 4.387 dibujos infantiles realizados en el gueto de Terezín entre 1942 y 1944.
El antiguo cementerio judío completa el conjunto. Los entierros se realizaron entre 1439 y 1787. Hoy se conservan más de 12.000 lápidas.
Los años oscuros
La historia del museo tiene capítulos que no pueden omitirse. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis establecieron el llamado Museo Central Judío, al que se trasladaron casi todos los bienes culturales muebles de los judíos del Protectorado entre 1942 y 1945. Tras la guerra, las colecciones pasaron al Consejo de Comunidades Judías. En 1950, el Estado se hizo con el control del museo. No fue hasta 1994 cuando los edificios fueron devueltos a la Comunidad Judía de Praga y las colecciones a la Federación de Comunidades Judías de la República Checa.
Ciento veinte años después de su fundación, el museo sigue en manos de quienes lo crearon para salvar lo que otros querían destruir.
El 120 aniversario se conmemorará con una exposición en el Museo Nacional a partir de noviembre. Quienes quieran visitar el barrio antes pueden consultar los consejos para visitar el Barrio Judío de Praga para orientarse entre los distintos espacios del complejo.
El Museo Judío de Praga en cifras
📅 Fundación: 29 de agosto de 1906
🏛️ Espacios: Sinagoga Vieja-Nueva · Sinagoga Maisel · Sinagoga Española · Sinagoga Pinkas · Cementerio Judío
✍️ Sinagoga Pinkas: nombres de víctimas del Holocausto escritos a mano en sus muros
🎨 Dibujos de Terezín: 4.387 obras infantiles · 1942–1944
🪦 Cementerio: entierros entre 1439 y 1787 · más de 12.000 lápidas
🔄 Restitución: 1994 · devuelto a la Comunidad Judía de Praga
🖼️ 120 aniversario: exposición en el Museo Nacional · a partir de noviembre de 2026



