El primer ministro checo, Andrej Babiš, sigue teniendo mucha influencia en las empresas del grupo Agrofert. Según la confirmación de una decisión tomada por el fiscal supremo del estado, Pavel Zeman. Informó el martes el portal de noticias Neovliví.cz. El mes pasado, el Sr. Zeman se negó a presentar una demanda contra Babiš por el supuesto conflicto de intereses derivado del control de los medios de comunicación. Sin embargo, en su explicación legal, el fiscal supremo del estado dijo que la decisión de la Autoridad Regional Central de Bohemia de que el primer ministro no estaba en conflicto de intereses era incorrecta.
El Parlamento Europeo adoptó una resolución en junio declarando que el primer ministro checo estaba en conflicto de intereses. Por su parte, Babiš dice que colocó a Agrofert en fideicomisos y ya no la controla.



