El Campo de Concentración Nazi en el barrio de Holešovice de Praga se convirtió en un siniestro capítulo de la historia durante la ocupación alemana. Este lugar, utilizado inicialmente como un espacio para exposiciones y conocido como el «Mercado de Radio», fue transformado por los nazis en un punto de reunión para los judíos de Praga durante la Segunda Guerra Mundial antes de ser deportados hacia destinos trágicos como Lodz, Terezín, Auschwitz, Treblinka y Riga.
Este proceso estuvo profundamente influenciado por la figura de Reinhard Heydrich, uno de los principales arquitectos de la Solución Final, y se enmarcó en los planes discutidos en la Conferencia de Wannsee.
La Conferencia de Wannsee y la Solución Final
La Conferencia de Wannsee, celebrada en enero de 1942 y liderada por Reinhard Heydrich, marcó el inicio de la implementación sistemática de la «Solución Final». Este plan tenía como objetivo la exterminación de la población judía europea. A partir de entonces, se intensificaron las deportaciones desde el Protectorado de Bohemia y Moravia. En este contexto, el Mercado de Radio de Holešovice se convirtió en un punto clave para reunir y enviar a los judíos hacia los guetos y campos de exterminio.

Más de 74.000 judíos del Protectorado fueron deportados durante este periodo. Los destinos incluyeron Terezín, que sirvió como punto intermedio antes de enviar a las víctimas a campos como Auschwitz, Treblinka y otros lugares de exterminio en el este de Europa. Este proceso cruel y meticulosamente planificado fue ejecutado por las SS, con Heydrich como una de las figuras principales en la organización de estas deportaciones.
El Mercado de Radio y su transformación en campo de concentración
El Mercado de Radio, conocido originalmente como Radiotrh, fue construido en 1925 como un complejo de exhibiciones tecnológicas. Sin embargo, en el otoño de 1941, las SS lo transformaron en un campo de concentración temporal. Los pabellones U1 y U5 fueron adaptados para albergar a los judíos de Praga antes de ser deportados. La elección del lugar no fue al azar: la proximidad a la estación de tren de Praga-Bubny facilitaba el transporte masivo de prisioneros.

Entre octubre de 1941 y noviembre de 1942, salieron desde este lugar cinco transportes hacia el gueto de Lodz, incluyendo el primer sistema de transportes el 16 de octubre de 1941, con alrededor de 1.000 personas. Poco después, el 24 de noviembre de 1941, salió el primer tren hacia Terezín, con 342 jóvenes encargados de preparar el lugar para futuros prisioneros. Estos transportes marcaron el inicio de un sufrimiento indescriptible para las víctimas.
La maquinaria nazi y la organización del campo
El funcionamiento del campo en Holešovice estuvo marcado por la cruel eficiencia de la maquinaria nazi, bajo la supervisión de las SS. Los judíos debían presentarse con antelación en un edificio designado, donde entregaban todas sus pertenencias. Recibían instrucciones detalladas y eran despojados de sus bienes personales, incluidos documentos, dinero y joyas.
Dentro del Mercado de Radio, las condiciones eran inhumanas. Los edificios estaban deteriorados, el frío del invierno era insoportable y la suciedad infestaba cada rincón. Los prisioneros dormían en colchones amontonados en el suelo, rodeados de sus últimas pertenencias. Las mujeres tenían acceso limitado a un cobertizo con fregadero, mientras que los hombres utilizaban tuberías y bebederos para su higiene. Los baños consistían en cubos que debían vaciarse diariamente.
El perímetro estaba vigilado por la Policía del Protectorado de Praga, mientras que las SS patrullaban el interior, asegurándose de mantener el orden y la sumisión. Sin embargo, detrás de las alambradas se escuchaban los sonidos de los tranvías y el bullicio de la ciudad, recordando a los prisioneros la normalidad de la vida que habían perdido.
Las deportaciones: preparativos, trenes y destinos finales
El día de las deportaciones, los prisioneros llegaban al Mercado de Radio temprano por la mañana. Bajo estrictas órdenes de las SS, debían cargar solo con una mochila que contenía alimentos y artículos esenciales. Los prisioneros eran alineados en el patio, donde un oficial nazi les hablaba, afirmando que iban «a una nueva región donde podrían vivir y trabajar en paz».

Desde allí, las filas de hombres, mujeres y niños marchaban por la calle Veletržní hacia la estación de tren de Praga-Bubny. Este tramo, vigilado por soldados armados, simbolizaba la despedida definitiva de su libertad. Las deportaciones comenzaron con trenes de pasajeros, pero con el tiempo se degradaron a vagones de carga, donde las condiciones eran aún más extremas. Tal y como se puede ver en la película » Daleká cesta «, Camino lejano.
Entre los destinos más comunes estaban Lodz, Terezín, Treblinka, Riga y Auschwitz, donde los deportados enfrentaban una muerte casi segura. La cifra total de víctimas ascendió a más de 80.000 judíos checos, de los cuales 45.513 fueron deportados directamente desde Holešovice.
El cierre del campo de Concentración de Praga
En julio de 1943, las SS clausuraron el campo de Holešovice, transformándolo en un almacén para muebles confiscados a los judíos. Sin embargo, su historia no terminó ahí.
Durante el levantamiento de Praga, el 7 de mayo de 1945, la artillería alemana bombardeó el área, destruyendo varios pabellones. A pesar de los esfuerzos de extinción, la mitad de los edificios quedaron reducidos a cenizas.
Llegando un periodo después de la Segunda Guerra Mundial en Checoslovaquia de dura opresión comunista.
La placa conmemorativa del Campo de Concentración de Praga
Tras la caída del régimen comunista, la Iniciativa Terezín propuso la creación de una placa conmemorativa en honor a las víctimas. Esta fue diseñada por la artista Helga Hošková-Weissová, una sobreviviente del Holocausto. La placa, inaugurada el 16 de octubre de 1991, conmemoraba el 50º aniversario del primer transporte hacia Lodz.

En ella se lee: «En memoria de más de 80.000 judíos checos asesinados entre 1941 y 1945. Desde este lugar, 45.513 hombres, mujeres y niños fueron deportados. JIZKOR – Que Dios recuerde.» Este sencillo pero poderoso homenaje se encuentra en el muro del Parkhotel, un recordatorio permanente de los horrores que tuvieron lugar en Holešovice.
La historia del Campo de Concentración Nazi en el barrio de Holešovice de Praga no debe ser olvidada. Representa un testimonio sombrío de los crímenes del régimen nazi y un llamado a preservar la memoria de las víctimas para las generaciones futuras.



