– Hola la Tía querida. Que bien ya que no hay cuarentena en Praga, nos vemos más seguido.
– Si, sobrino y en nuestro café Slavia. En la mesa en que se sentaba a tomar su vinito el Presidente Havel.
– ¿Champagne Moet Chandon Tia Eulalia?
– ¡Claro sobrinito! ¡Y el caviar como siempre! Y tengo un gran chimento para vos…
– Si Tia, a ver contame.
– Un gran amigo estuvo en cuarentena 3 meses en Panamá. El tiene una novia allá y había comprador boletos para volar con ella a Praga a fin de marzo. Perdió los billetes porque los vuelos se cancelaron. La cuarentena en Panamá es muy dura. Nadie puede salir a la calle. Solo les permiten salir con un permiso especial cada cuatro días por una hora o algo así para salir de compras. Si la Policía lo detiene y no tiene el permiso debe pagar una multa de 300 dólares. Y si lo agarran varias veces en la calle sin permiso lo meten en la cárcel.
– Tia el virus en América Latina se expande rápidamente. Brasil es terrible y ahora también en Chile y Perú. En Ecuador los muertos los dejaban en la vereda y estaban allí durante días.
– Es verdad, mi amigo ya no aguantaba. Pero fijate, un día se enteró que el Gobierno Alemán enviaba un avión a Panamá con Panameños y regresaría a Frankfort con 200 alemanes en cuarentena en Panamá. Sabes, hay miles de alemanes allí y ya no tienen dinero. ¡Viven en carpas!
– No puedo creer, ¿en carpas?
– Como el también tiene pasaporte alemán, se anotó y le llegó la noticia que solo tomarían a 100 personas nada más en el vuelo. Se angustió, pero tuvo suerte. Lo llamaron y el se embarcó en ese vuelo. ¡Increíble. Tomó un taxi de su casa al aeropuerto en Panamá y le costó 150 dolares. Luego en el aeropuerto el vuelo costo 1 000 dólares, no era gratis. Llegó a Frankfort y allí esperó hasta el día siguiente y tomó un vuelo a Estocolmo; que le costó 400 dólares. Y tuvo suerte porque el aeropuerto de Praga estaba casi cerrado, no recibia vuelos, pero la excepción era Estocolmo. Así que voló a Praga. El vuelo casi vacío y esto le costó otros 400 dólares.
– Tia Eulalia, una historia de cuarentena increíble. Pero te cuento, muchos de mis amigos que residen en Europa, están en Asia y no pueden regresar. Y es posible que se queden en Bangkok, Bali o Kuala Lampur hasta el año próximo.
– Así es sobrino. ¡Salud! Tenemos suerte que ya no estamos en cuarentena en la mística Praga.
– Si Tía, salud y también salud por tu amigo que regresó a Praga pero… ¡se quedó sin novia!



