El vuelo oficial que llevó a la delegación olímpica checa a Tokio provoca una guerra abierta en las más altas cumbres del deporte de este pequeño país centroeuropeo. En batalla por definir quién y por qué violó las disposiciones higiénicas tenemos al Comité Olímpico Checo y a la Agencia Deportiva Nacional. Es decir a sus respectivos jefes: Jiří Kejval y Filip Neusser. La manzana de la discordia está en el caso de los deportistas contagiados y la supuesta falsificación de la lista que fija en dónde viajaba (o debía viajar), cada uno de los pasajeros.
Nada más llegar el vuelo a Tokio, el primero en dar positivo, en el mismo aeropuerto, fue el médico Vlastimil Vorácek. Esto provocó que una parte de la delegación tuviera que ser puesta en aislamiento. Y ahí nace el problema, ya que, al parecer el Comité Olímpico prefirió salvar a los atletas y no le dio a los japoneses la lista real de dónde estaban sentadas las personas. Esto hizo que los primeros aislados, con el doctor, no sean los atletas sino funcionarios del Comité Olímpico Checo. Sólo que, después, hasta los atletas dieron positivo.
La directora de la Oficina de Higiene de Praga, Zdeñka Jágrová, señala que, según su lista, los pasajeros contagiados viajaron cerca uno del otro, a pesar de que se recomendó mantuvieran una distancia de seguridad. Las autoridades japonesas siguieron la lista que les dio el Comité Checo y mandó a aislar a los funcionarios, no a los atletas. Y fue Neusser quien hizo hincapié en esa diferencia de información. Encendida quedó la mecha por el vuelo a Tokio que inició la batalla entre los capos del deporte checo.
“El Comité Olímpico Checo no informó a las autoridades japonesas el orden en que iban sentados los deportistas que estuvieron durante el vuelo en gran cercanía al médico infectado. En su lugar, dieron los nombres de tres de sus funcionarios. Y yo me pregunto por qué”, dice Neusser al diario “Gaceta Popular”. Él usa información que obtuvo de manera directa de los que viajaron en ese vuelo especial. Al final, fueron seis los pasajeros de ese vuelo que dieron positivo (del 16 de julio) y entre ellos varios deportistas. A unos se les complicó mucho el calendario de competencias, a otros el sueño olímpico terminó en ese momento.
La versión de Neusser es la que más parece refleja la realidad. Por que se asemeja a la información que tiene la Oficina de Higiene de Praga, que maneja la investigación por los contagios en el vuelo. El Comité Olímpico Checo insiste que junto al médico Vorácek, funcionario, viajaban otros miembros del comité: Tibor Alföldi y otros. Los que fueron sometidos a aislamiento. Por lo que, ahora hay también que investigar si hubo dos listas sobre cómo viajaron los pasajeros. Si el Comité Olímpico Checo creó dos, una para las autoridades japonesas, otra para las autoridades de higiene de Praga.
El tema del vuelo a Tokio y la lista a las autoridades japonesas se desarrolla ahora como un pulso diplomático. La Agencia Deportiva le preguntó a la embajada japonesa sobre ese documento. La Oficina de Higiene de Praga salva posiciones y dice que ellos analizan sólo lo que ocurrió durante el vuelo, no lo que pasó después de que aterrizó y los pasajeros salieron.



